Page 14 - TEXTOS ESCOGIDOS DE DENG XIAOPINGTomo Ⅲ
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un modo seguro y feliz este problema e implantar gradualmente el sistema de
jubilación. Así habremos hecho algo muy positivo para el desarrollo posterior
de nuestro país. Por tanto, es de suponer que, de aquí a diez o, a lo sumo,
quince años, podremos suprimir dicha comisión. Serán necesarios diez años,
o sea, dos períodos de funcionamiento, pues no estaría bien que ese organismo
durase un solo período, lo cual, por demás, sería apresurado. El hecho de que
hoy mismo, apenas establecida la Comisión de Asesoramiento, declaremos
nuestra intención de suprimirla en el futuro, habla a las claras de su carácter
transitorio, ya que respetamos la dialéctica de la vida y de la historia.
En cuanto a cómo debe trabajar la Comisión de Asesoramiento, pienso
que, en líneas generales, debe funcionar con arreglo a los nuevos Estatutos
del Partido. En éstos se prevé que la Comisión Central de Asesoramiento sea
un ayudante y consejero político del Comité Central. Que sus miembros
puedan asistir, en calidad de observadores, a las sesiones plenarias de este
último, que sus vicepresidentes puedan asistir, también como observadores, a
las reuniones del Buró Político y, en caso de necesidad, otro tanto puedan
hacer los miembros de su Comité Permanente. Esto quiere decir que los
vicepresidentes de la Comisión Central de Asesoramiento y los miembros de
su Comité Permanente gozan, en la vida de nuestro Partido, del mismo
estatus que los miembros del Buró Político del Comité Central.
Los Estatutos del Partido establecen, además, que la Comisión Central
de Asesoramiento debe funcionar bajo la dirección del Comité Central y que
le incumben cuatro tareas, a saber: primera, plantear sugerencias sobre la
elaboración y la aplicación de las orientaciones y políticas del Partido y acoger
las solicitudes de asesoramiento que se le hagan; segunda, ayudar al Comité
Central en la investigación y solución de algunos problemas importantes;
tercera, divulgar, tanto dentro como fuera del Partido, las principales orien-
taciones y políticas de éste, y cuarta, encargarse de otras tareas que le
encomiende el Comité Central. Las normas de principio ya están establecidas,
y de lo que se trata ahora es de cómo aplicarlas en concreto. Hace falta
elaborar unos cuantos puntos que definan, entre otras cosas, el organigrama
de nuestros aparatos de trabajo. Sugiero que estos aparatos no sean volumi-
nosos, que sean sencillos y sólo requieran de unas cuantas personas. Propongo
que se encargue al camarada Bo Yibo de la dirección del trabajo cotidiano
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de la Comisión de Asesoramiento, pues quiero aligerar mis cargas.
C om o c a ma ra das ve te ra nos q ue somos, d ebe mo s d e c ir l a s co sa s si n
rodeos. En primer lugar, la Comisión de Asesoramiento debe cuidarse de
interferir el trabajo del Comité Central. Los camaradas veteranos debemos
tener conciencia de lo que hacemos. Hemos sido jefes y dirigentes durante
largo tiempo, y se nos atribuye un prestigio muy grande e imponente, más

